Riesgos empresariales a tener en cuenta en 2026
Basándonos en nuestra experiencia como Abogados&Consultores acompañando a empresas de distintos sectores y tamaños en sus procesos de transformación y crecimiento, observamos que muchas organizaciones no fracasan por falta de oportunidades, sino por no identificar a tiempo los riesgos empresariales asociados a su propia evolución económica y estratégica.
“Toda oportunidad incorpora riesgos, y todo riesgo puede transformarse en una oportunidad si se gestiona estratégicamente.”
Toda empresa, a lo largo de su evolución, atraviesa diferentes ciclos económicos y estratégicos que combinan dos variables fundamentales para su sostenibilidad: crecimiento y rentabilidad.
En función de cómo se comporten ambas variables, la organización puede encontrarse en una fase de expansión, estancamiento, desequilibrio o recesión. Identificar correctamente en qué punto se encuentra tu empresa permite anticipar riesgos, tomar decisiones a tiempo y orientar la estrategia empresarial hacia un crecimiento sostenible.
Según nuestra experiencia, una gran mayoría de empresas continúan operando sin un diagnóstico claro sobre si están creciendo de forma rentable, perdiendo competitividad o entrando en una fase de estancamiento que compromete su futuro.
A continuación, se exponen cuatro paradigmas empresariales típicos, cada uno con riesgos y decisiones estratégicas específicas, que surgen de la interacción entre crecimiento y rentabilidad, y que se pueden dar en distintos momentos dentro de la evolución de la empresa.
Analizar estas distintas situaciones es un ejercicio indispensable que toda empresa debería realizar para gestionar adecuadamente sus riesgos durante este 2026, en un entorno sin duda cada vez más volátil y complejo, donde la anticipación y la capacidad de adaptación marcarán la diferencia entre crecer con solidez o quedar expuesto a riesgos que comprometan su futuro.
1.Desequilibrio: Rentabilidad (-) y Crecimiento (+)
Posibles síntomas:
La empresa aumenta ventas o volumen de actividad, pero no genera beneficios suficientes. El crecimiento absorbe caja y recursos, normalmente debido a precios mal ajustados, costes descontrolados o inversiones no rentables.
Consecuencias a medio plazo:
La empresa puede enfrentarse a tensiones de tesorería, dependencia financiera y deterioro de la solvencia. Crecer sin rentabilidad puede llevar a una crisis de liquidez incluso con buenas cifras comerciales.
Qué debería hacer la empresa:
Revisar márgenes, estructura de costes y política de precios. Priorizar rentabilidad sobre volumen, poner el foco en el control financiero y frenar inversiones no críticas hasta recuperar equilibrio económico.
2.Recesión: Rentabilidad (-) y Crecimiento (-)
Posibles síntomas:
La empresa pierde beneficios y además reduce actividad o ventas. Suele reflejar pérdida de competitividad, mercado en declive o modelo de negocio agotado.
Consecuencias a medio plazo:
Riesgo elevado de descapitalización, pérdida de talento y reducción progresiva de la capacidad operativa, pudiendo derivar en cierre o venta forzada.
Qué debería hacer la empresa:
Actuar con rapidez: redefinir estrategia, revisar oferta de valor, eliminar actividades no rentables y explorar nuevos mercados o líneas de negocio. Es un momento de transformación profunda, no de ajustes menores.
3.Estancamiento: Rentabilidad (+) y Crecimiento (-)
Posibles síntomas:
La empresa obtiene beneficios, pero su volumen de negocio no crece. Puede existir comodidad interna o dependencia de clientes, mercados y/o productos maduros.
Consecuencias a medio plazo:
Pérdida progresiva de competitividad frente a empresas más innovadoras. Riesgo de deterioro futuro si el mercado cambia o aparecen nuevos competidores.
Qué debería hacer la empresa:
Invertir en innovación, nuevos mercados o diversificación controlada. Aprovechar la rentabilidad actual para financiar crecimiento futuro y evitar la complacencia.
4.Expansión: Rentabilidad (+) y Crecimiento (+)
Posibles síntomas:
La empresa combina buenos resultados económicos con aumento de actividad. Es el escenario ideal, pero también conlleva riesgos de sobredimensionamiento.
Consecuencias a medio plazo:
Un crecimiento excesivo puede provocar desorganización interna, problemas de calidad o incluso problemas financieros.
Qué debería hacer la empresa:
Consolidar procesos, profesionalizar gestión y asegurar que el crecimiento sea sostenible. La prioridad es ordenar la expansión para que no comprometa la rentabilidad futura.
Conclusión
El principal riesgo empresarial en 2026 no será solo el contexto económico, sino no identificar correctamente: de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos.
Un diagnóstico claro y decisiones tempranas marcarán la diferencia entre consolidarse o entrar en crisis.
Un ejercicio clave a realizar para este 2026 es identificar desde qué posición se está creciendo o decreciendo y con qué nivel de sostenibilidad económica. Analizar conjuntamente rentabilidad y crecimiento permite anticipar escenarios y tomar decisiones estratégicas antes de que los problemas se vuelvan estructurales.
“Quizás la pregunta clave para empezar este año NO sea: ¿cómo vender más?, sino ¿cómo ganar más con lo que ya vendemos?”
Si deseas impulsar un proceso de reflexión estratégica e identificar en qué punto se encuentra tu empresa para transformar los riesgos actuales en oportunidades de crecimiento, estaremos encantados de acompañarte en este proceso.
Josep Pey i Rosell
Ingeniero · Socio Director
System Group
Strategy & Business development
AUTOR
Josep Pey
Desarrollo de negocio
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