A menudo es posible que hayas utilizado el término “distribuidor” para referirte a cualquier cliente que se dedica a comprar tu producto y revenderlo en el mismo estado, sin discriminar qué concreta función le has encargado, si es que le has encargado alguna.
A veces incluso puedes haber utilizado un texto contractual de forma arbitraria sin tener en cuenta el objeto de la relación contractual o qué esperas concretamente de dicho distribuidor.

